de tejas removidas, de catarsis,
de goteras sangrantes que calaban los huesos,
desorden de cajones y desconsuelo.
Hubo un tiempo de cimientos anegados
bisagras rotas y grietas en el suelo,
de puertas cerradas que no esperaban a nadie
y vigas apuntaladas a un trozo de hierro.
Hubo un tiempo enmohecido
de juguetes rotos y muñecas de trapo,
de frías noches de invierno
y trincheras sin soldados.
Hubo un tiempo de lamentos
de goteras sangrantes que calaban los huesos,
desorden de cajones y desconsuelo.
Hubo un tiempo de cimientos anegados
bisagras rotas y grietas en el suelo,
de puertas cerradas que no esperaban a nadie
y vigas apuntaladas a un trozo de hierro.
Hubo un tiempo enmohecido
de juguetes rotos y muñecas de trapo,
de frías noches de invierno
y trincheras sin soldados.
Hubo un tiempo de lamentos
de duelo errante de aceras,
y pianos amordazados
solitarios, taciturnos y quietos.
Hubo un tiempo desvanecido y desbaratado
y pianos amordazados
solitarios, taciturnos y quietos.
Hubo un tiempo desvanecido y desbaratado
que olvidó el camino de vuelta al presente,
que de vez en cuando busca tu sombra
entre las sombras de otras gentes.
Hubo un tiempo...




















